Cómo evitar que el sol amarillee los plásticos de tus videojuegos retro
La exposición continuada a la luz, especialmente a la radiación ultravioleta, puede provocar amarilleamiento, pérdida de color y degradación en los plásticos de consolas y videojuegos antiguos. En esta guía explicamos por qué ocurre y cómo reducir la exposición para conservar mejor consolas, cartuchos, cajas y carátulas.

Protege consolas, cartuchos y cajas antes de que la luz deje una marca permanente
Una consola puede llevar treinta años funcionando perfectamente y, sin embargo, haber cambiado por completo de aspecto. Super Nintendo, NES, ordenadores clásicos y otros sistemas fabricados con plásticos claros son algunos de los ejemplos más evidentes: carcasas que originalmente eran grises o blancas terminan adquiriendo tonos amarillos o incluso marrones.
La exposición a la luz tiene bastante que ver con ello. La radiación ultravioleta puede alterar tanto la estructura de determinados polímeros como los pigmentos, estabilizantes y otros componentes utilizados durante su fabricación. Con el paso del tiempo, esos procesos pueden manifestarse mediante cambios de color, pérdida de resistencia, fragilidad o pequeñas grietas. Canada.ca
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Y hay un detalle importante: el daño es acumulativo. Una tarde de luz indirecta no va a convertir una consola gris en amarilla, pero años de exposición en una estantería situada frente a una ventana pueden dejar una diferencia visible entre las zonas que reciben más luz y aquellas que permanecen protegidas.
Por eso, si coleccionas videojuegos Nintendo, juegos SEGA o cualquier otro sistema antiguo, merece la pena pensar también en dónde y cómo los estás almacenando.
¿Por qué algunos plásticos ABS terminan amarilleando?
Muchísimas carcasas de aparatos electrónicos se fabricaron con ABS —acrilonitrilo butadieno estireno— porque ofrecía una buena combinación de resistencia, facilidad de fabricación y coste.
El problema es que tampoco es inmune al paso del tiempo.
La exposición prolongada a luz, oxígeno y temperatura puede producir procesos de fotooxidación. La parte de polibutadieno del ABS es especialmente sensible y su degradación puede modificar tanto el aspecto como algunas propiedades mecánicas del material. American Chemical Society Publications
Además, las formulaciones utilizadas por los fabricantes no fueron siempre idénticas. Determinados plásticos incorporaban estabilizantes, pigmentos o retardantes de llama bromados que también pueden influir en la forma en la que envejece la pieza.
Por eso encontramos dos consolas aparentemente iguales y una puede haber amarilleado mucho más que la otra pese a tener una edad similar. Su historia de exposición, la temperatura, la composición concreta del plástico y las condiciones de almacenamiento también cuentan.
El sol no afecta solamente a las consolas
Cuando hablamos de luz solar solemos fijarnos en las carcasas de las consolas, pero una colección tiene muchos más materiales sensibles.
Las tintas de una caja de cartón pueden perder intensidad, las etiquetas de los cartuchos pueden decolorarse y las carátulas impresas pueden cambiar de tonalidad después de una exposición prolongada.
Esto es especialmente importante en juegos completos de Super Nintendo, Nintendo 64, Game Boy, Master System o Mega Drive, donde la caja y sus impresiones forman una parte importante de la pieza.
Una caja impecable puede sobrevivir durante décadas si las condiciones son buenas. Pero dejarla durante años en una estantería donde recibe varias horas de sol directo al día es prácticamente pedirle que envejezca antes de tiempo.
Cómo colocar tu colección para reducir la exposición a la luz
La medida más eficaz es también la más sencilla: evitar que la luz solar incida directamente sobre los juegos.
Si puedes elegir dónde colocar la estantería, una pared que no quede enfrentada a la ventana suele ser mucho mejor que una vitrina bañada por el sol cada tarde. También puedes utilizar persianas, cortinas o estores durante las horas en las que la radiación entra directamente en la habitación.
No hace falta convertir el cuarto en una cueva. La clave está en controlar la cantidad de luz que recibe la colección y, sobre todo, eliminar la exposición directa y continuada.
Otra posibilidad son las láminas de control UV para ventanas. Algunos productos específicos de conservación pueden bloquear una parte muy elevada de la radiación ultravioleta, aunque el porcentaje depende del producto concreto y conviene revisar siempre sus especificaciones. El Canadian Conservation Institute recuerda precisamente que el rendimiento de los filtros UV puede variar mucho y que no todos ofrecen el mismo nivel de protección. Canada.ca
Protectores PET y metacrilato: qué pueden hacer y qué no
Los protectores físicos tienen otra función dentro de la conservación de una colección.
Una funda PET transparente ayuda a evitar que la caja original reciba directamente polvo, roces, pequeñas marcas y parte de la manipulación habitual. Resulta especialmente práctica cuando tenemos decenas de juegos colocados juntos y los sacamos y volvemos a colocar con frecuencia.
Las cajas rígidas de metacrilato, por su parte, añaden mayor resistencia física y son especialmente interesantes cuando queremos exponer una pieza concreta.
Pero aquí conviene diferenciar dos cosas: protección física y protección UV no son lo mismo.
Un protector transparente no debería anunciarse como barrera contra la radiación ultravioleta salvo que el material tenga propiedades UV certificadas por el fabricante. Existen acrílicos y vidrios específicamente diseñados para conservación que llegan a bloquear hasta el 99 % de determinados rangos UV, precisamente porque incorporan materiales o tratamientos específicos. Tru Vue
Por tanto, nuestras fundas y protectores para videojuegos pueden ayudar frente al polvo, los roces y la manipulación, pero la primera medida contra el amarilleamiento continúa siendo mantener la colección alejada de la luz solar directa.
Y esto, además, me parece mucho más honesto comercialmente que vender el PET como algo que hace lo que realmente no sabemos si hace.

¿Qué ocurre con el Retrobright?
Si llevas tiempo en el mundo retro, seguramente hayas visto vídeos en los que una Super Nintendo prácticamente marrón vuelve a recuperar un color cercano al original.
El procedimiento suele conocerse como Retrobright y utiliza peróxido de hidrógeno, normalmente combinado con luz o radiación UV, para reducir visualmente el amarilleamiento de determinados plásticos ABS.
Los resultados pueden ser espectaculares.
Pero eso no significa que el plástico haya vuelto a su estado original.
El tratamiento actúa principalmente sobre los compuestos responsables de la coloración visible, mientras que el envejecimiento y los cambios químicos producidos durante décadas siguen existiendo en el material. Tampoco existe una garantía de que el plástico no vuelva a cambiar de color posteriormente. iTechGuides
Además, el resultado depende muchísimo de la formulación del plástico, su estado, la concentración utilizada, la temperatura y el tiempo de exposición.
Por eso, antes de experimentar con una carcasa especialmente valiosa, merece la pena pensar si realmente queremos modificar una pieza original o si preferimos conservarla con las señales que ha adquirido durante sus años de vida.
Mejor prevenir el amarilleamiento que intentar corregirlo después
Conservar videojuegos retro no significa tenerlos encerrados y no volver a tocarlos. Al contrario: parte de la gracia está precisamente en poder verlos, cogerlos y seguir disfrutando de ellos.
Simplemente conviene controlar algunas cosas.
Evita que las consolas y cajas reciban sol directamente durante horas, no coloques las piezas más sensibles junto a una ventana y utiliza iluminación interior moderada cuando estén expuestas durante mucho tiempo.
Para las cajas y juegos, los protectores individuales pueden reducir el polvo, los arañazos y el contacto continuo entre unas piezas y otras. Si coleccionas varios sistemas, puedes consultar nuestros protectores para Nintendo, protectores para SEGA o el catálogo completo de protectores para videojuegos.
También es recomendable mantener una temperatura y humedad relativamente estables. No necesitas condiciones de museo, pero un trastero húmedo, un ático sometido a muchísimo calor durante el verano o una vitrina situada permanentemente al sol no son precisamente los mejores lugares para guardar una colección durante décadas.
Una colección retro también envejece
Quizá esa sea la parte que a veces olvidamos. Los videojuegos no dejan de ser objetos fabricados con plástico, papel, cartón, adhesivos, tintas y componentes electrónicos que continúan envejeciendo aunque no los utilicemos.
No podemos detener completamente ese proceso, pero sí podemos ralentizar muchos de sus efectos.
Un pequeño cambio en la ubicación de una estantería, bajar una persiana durante determinadas horas o proteger individualmente las cajas puede marcar bastante diferencia después de diez o veinte años.
Y cuando hablamos de juegos que ya llevan tres o cuatro décadas con nosotros, conseguir que envejezcan un poco mejor tampoco es poca cosa.
